Ley de la Segunda Oportunidad

¿Qué es la Ley de la Segunda Oportunidad?

La Ley de Segunda Oportunidad o mecanismo de la segunda oportunidad es un recurso legal que ofrece a particulares y autónomos la posibilidad de renegociar o incluso eliminar de forma total o parcial sus deudas cuando no es posible hacer frente a su pago. Le ofrece la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida, sin tener que arrastrar indefinidamente una deuda que nunca podrá satisfacer, es el único mecanismo legal que permite a personas físicas librarse de parte de sus deudas.

Esta Ley trata también en la medida de lo posible el cobro por parte de los acreedores, de este modo cumple una doble función, social y de efectividad del cobro. 

¿Quién puede acogerse a esta Ley?

Es un recurso legal al que pueden recurrir las personas físicas, tanto particulares como autónomos, que no puedan pagar las deudas contraídas.

El procedimiento es el mismo tanto en el caso de particulares como de autónomos, con una diferencia, en el caso de los particulares debe iniciarse el proceso ante un notario, mientras que para autónomos se iniciará en el Registro Mercantil o Cámara de Comercio correspondiente. En el caso de las empresas tiene a su disposición el Concurso de Acreedores.

Requisitos para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad

 Se tiene en cuenta el historial del deudor y este debe cumplir una serie de requisitos que demuestren su situación:

1.    Ser un deudor de buena fe

2.   Que las deudas no superen los cinco millones de euros

3.   Demostrar que no se cuenta con patrimonio suficiente para hacer frente a las deudas

4.    No ser objeto de un concurso culpable

5.    Haber intentado llegar a un acuerdo extrajudicial con los acreedores

6.   No haber sido condenado por delitos económicos, contra los derechos de los trabajadores, contra el patrimonio, contra la Hacienda Pública o contra la Seguridad Social.

7.     No haberse acogido a esta ley en los últimos 10 años

Un primer requisito para acogerse a los beneficios de la Ley de Segunda Oportunidad es que se haya logrado o intentado lograr un acuerdo con los acreedores de la deuda por la vía extrajudicial. El primer paso al que obliga la ley es a negociar con los acreedores para tratar de buscar el pago de la deuda con quitas, reestructuraciones y la elaboración de un plan de pagos.

No nos olvidemos que la Ley de Segunda Oportunidad también busca proteger los derechos de cobro de los acreedores de las deudas, se trata de que el daño sea mínimo para ambas partes.

Si en este proceso de negociación extrajudicial se llegara a un acuerdo con los acreedores, no sería necesario acudir a la fase judicial.

En el caso de no haber podido llegar a un acuerdo por esta vía, entonces habría que declarar un concurso de acreedores. Llegados a este punto es cuando hay que demostrar que el deudor no puede afrontar las deudas contraídas, habiendo devuelto el máximo posible, y que además carece de dinero y bienes para seguir afrontando dichas deudas y que el deudor ha actuado en todo momento de buena fe. La Ley de Segunda Oportunidad permite al deudor empezar de cero, sin deudas, pero también empezando de cero en cuanto a patrimonio, habrá hecho frente al máximo montante de pago entregando sus bienes.

¿Qué se entiende por buena fe?

  • Que se haya intentado negociar un acuerdo extrajudicial.
  • Que la insolvencia no se haya provocado intencionadamente.
  • Que no se haya rechazado una oferta de trabajo acorde a su capacidad en los últimos cuatro años.
  • Que el deudor acepte ser inscrito en un Registro Público Concursal durante 5 años.
  • Haber satisfecho los pagos a abogados y notarios. Además de satisfacer el pago de prestamos hipotecarios y deudas contraídas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.

¿Puedo conservar mi vivienda habitual al acogerme al la Ley de la Segunda Oportunidad?

La Ley de Segunda Oportunidad permite destinar todos los bienes embargables de una persona a pagar sus deudas actuales. Por norma general, cuando se posee una vivienda en propiedad, la segunda oportunidad suele suponer la pérdida de dicha vivienda.

Pero en ocasiones es posible conservar la vivienda al acogerse a esta ley. Podemos diferenciar dos supuestos en los que se conservará la vivienda habitual a pesar de someterse al mecanismo de la segunda oportunidad:

1.       Cuando la hipoteca tenga un valor superior al precio de la vivienda, en este caso, si el deudor solo cuenta con su vivienda habitual o va a quedar en situación de vulnerabilidad al ser privado de su domicilio, es poco probable que el Juez ordene la venta de la vivienda.

2.       Si la venta de la vivienda empeora su situación económica y los costes de enajenación superan al precio obtenido por la venta.

 

Si no puede hacer frente al pago de sus deudas podemos ayudarle desde E-consulting Abogados & Asesores.

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